Aun recuerdo aquella guerra,templarios contra las pesadillas, lo que a mi los templarios oscuros me engañaron,y caí en sus manos dolorosamente, me dijeron que luchaban por la exterminación de demonios, pero me equivoque. Mefisto, un ser que solo luchaba por la supervivencia de su propia raza, al que yo di captura,ya que nadie podía derrotarle lo único que hice fue capturarle,en un sitio que nunca saldría. Entonces me dí cuenta de todo,en el momento en que no aprovecho para matarme allí mismo,lo que hizo me dejo anonadado,se sentó y no hizo nada. El ser que me habúian descrito como el mas sangriento, era una persona bastante pacifica, solo pelaba por los suyos, por sus compañeros de sangre,no lo pude creer. Entonces pasó me di cuenta de algo....Lexandra...con aquella estupidez la dejaría sola,y no solo por mi parte,el señor quien había encerrado era el padre del bebe de Lex...algo que seguramente nunca me perdonaría.Entonces decidí abrir aquella prisión, y por mi parte acabar aquella guerra,no seguí en ella,solo me rendí en una lucha inutil por parte de los templarios negros.
Entonces sucedió, Lex me dijo claramente que quería estar conmigo,justo después de haber tenido a Jilcorhen. Nos dirigimos a hablar con Mefisto,para mi sorpresa,no nos ataco, solo nos comprendió y me dijo que cuidara de la peliazul,solo pude sonreír en aquel momento.Mefisto en ese punto no fue un enemigo,sino un compañero. Esta parte de mi vida tiene dos opciones. ¿El final de una guerra? o ¿el principio del amor?.
Justo después de aquello, decidi presentársela a Dante, bueno,"presentársela" Lo único que le dije fueron unas palabras a las que me respondió de la forma menos esperada.
-Dante...tenias razón me gusta Lex...y tambien en la parte de que estamos liados...- La sorpresa de el fue interesante,solo se paso la mano por la cara y me contesto algo que nunca me esperaría de el.
-Drizzt, solo te digo que hagas lo que quieras,es tu vida no la mía, pero habla con tu mujer.- Al decirme aquellas palabras alargó su brazo contra mi,al ir a chocar su puño,paso lo de siempre,en su mano apareció una de sus pistolas,y por supuesto,disparo para provocarme,allí después de todo aquel alboroto,empezamos una de nuestras peleas amistosas. La cual seguramente,ha sido hasta ahora, la mas relajante de toda mi vida.
Fui a hablar con Canción y le dije todo lo ocurrido, le conté que había estado un tiempo viéndome con la pequeña peliazul,ella no se lo creía, solo me miraba ida del todo. Nunca pensé que mi palabras le hicieron tanto daño,no me reprendió, ni siquiera me echó la bronca,solo me dijo unas palabras que quedaron grabadas hasta la fecha en mi corazón,en ese momento se vio lo que me quería, y en parte en ese momento me hizo sentirme fatal,por el simple hecho de que yo no le correspondía aquellos sentimientos.
-Quiero que seas feliz...amor mío...yo no te he podido cuidar...se feliz junto a ella...-Después de aquellas palabras se fue de la casa, me aseguré de que no quedaba nadie dentro y alcé mis manos hacia ella, de pronto la casa empezó a arder,todo lo que había dentro, y en aquel fuego,tiré mi alianza para dar un paso adelante,un paso, que en el futuro, me haría la personas mas feliz del mundo.
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